Consejos para cuidado casero de la piel

Un buen cuidado de la piel no es tan costoso y disciplinado como nos hacen creer, en realidad con algunos conceptos básicos y productos fáciles de conseguir podemos lograr una piel sana y radiante. Es importante que sepamos que sana no significa sin poros y sin imperfecciones, sino una piel que no esté manchada por el sol y brille naturalmente. Para esto tenemos que saber qué tipo de piel tenemos, en general hay 3.

  • Seca: se siente más bien tensa y no posee tanto brillo.
  • Normal o mixta: se observan zonas secas y sin brillos como la frente alta y mejillas, además de zonas grasas como nariz, mentón y frente baja (Zona T)
  • Grasa: se distingue un brillo no solo en la zona T, sino también en mejillas y frente.

Es fundamental mantenerla hidratada, nuestro organismo en general funciona mejor si tomamos la cantidad adecuada por día, que en general es de 2 litros por día. Si consumís agua todos los días, luego de un tiempo vas a notar el cambio, menos puntos negros, granos y grasa.

El protector solar también es un imprescindible a la hora de elegir cuidar nuestra piel, la exposición al sol puede provocar arrugas, manchas de la edad y otros problemas de la piel, así como un aumento del riesgo de cáncer de piel. Existen protectores especiales para rostro enfocados a cuidar la piel delicada del mismo, hay diversas marcas y precios que se adaptan a cada persona, por eso no hay excusas para no utilizarlo. Además debemos evitar la exposición prolongada al sol a pesar de estar utilizando protector.

Debemos aprender a tratar con suavidad la piel de nuestro rostro. Una forma es limitando la duración de las duchas calientes ya que esta eliminan los aceites naturales que la piel necesita para protegerse a sí misma. Además, después de lavarte o bañarte, sécate la piel suavemente con una toalla dando pequeños toques para que quede algo de humedad en la piel, sin restregarla y maltratarla.

Para muchos lo más difícil es llevar una dieta saludable, pero es imprescindible para ayudar a verte y sentirte mejor. Come muchas frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras. La asociación entre la dieta y el acné no está clara, pero algunos profesionales aseguran que una dieta con alto contenido de aceite de pescado o suplementos de aceite de pescado y baja en grasas no saludables y carbohidratos procesados o refinados promueve una piel más joven y sana.

Aunque parezca raro, cuando el estrés está fuera de control, la piel puede volverse más sensible y tiende a desencadenar brotes de acné y otros problemas cutáneos como irritación, rosácea o puntos negros. Para fomentar una piel sana, y un estado de ánimo sano, toma medidas para controlar el estrés. Dormir lo suficiente, fijar límites razonables, recortar tu lista de tareas pendientes y encontrar tiempo para hacer las cosas que disfrutamos son cambios pequeños que sin dudas marca la diferencia. Los resultados podrían ser más significativos de lo que esperamos.

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