Yoga y meditación, aliados para este 2021

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Estudios demuestran que meditar aumenta las emociones positivas y el nivel de satisfacción con nuestra vida, a la vez que disminuye el estrés, la ansiedad y la depresión. Practicarla incrementa las conexiones sociales así como la inteligencia emocional y reduce la sensación de soledad. Desde los ejercicios más contemporáneos como el Bikram yoga o el Aeroyoga, hasta los más puristas como el Sivanda Yoga o el Hatha Yoga, todos se basan en conectar cuerpo, mente y emociones utilizando la respiración y las posturas corporales.

Algunos de sus beneficios son la reducción de la ansiedad y el estrés. Según un estudio realizado Ronald C. Kessler, sociólogo y profesor en el Harvard Medical School de Massachusetts, la practica habitual del yoga disminuye el estado de ansiedad y el estrés de manera similar al de una terapia médica convencional. Además aumenta la calidad del sueño y ayuda a dormir mejor. Otro estudio realizado por la Fundación para la investigación del Yoga Swami Vivekananda demostró que las personas que realizaban yoga tardaban 10 minutos menos de media en quedarse dormidas, e incrementaron el número de horas que dormían en un promedio de una hora más por noche. También, expresaban la sensación de estar más descansadas por la mañana.

Por otro lado, se trabaja mejor. Si tu trabajo te agota, no te gusta o te mueves en un hábitat laboral muy competitivo, el yoga puede ayudarte a salir del atolladero sin cambiar de trabajo. De nuevo otro estudio hindú que analiza cinco indicadores del rendimiento laboral (satisfacción, compromiso, resultados, implicación emocional y relaciones sociales con los compañeros) ha demostrado que los beneficios del yoga se apreciaban para el trabajador en cuatro de los cinco puntos analizados, solamente el nivel de compromiso quedó exento de sus bondades.

A continuación te contaremos dos posturas que puedes realizar para comenzar:

Postura del perro boca abajo

Colócate de pie e inclina tu cuerpo por la zona de la cadera hacia adelante, apoyando las manos sobre el suelo. Mantén las manos y los pies separados a una anchura igual que la de los hombros (nuestro cuerpo debería dibujar una especie de “v” invertida) y los dedos de las manos separados y extendidos. Presiona tus palmas y mantén tu cadera atrás. Mantén el cuello relajado y aguantar en esta posición durante varias respiraciones profundas.

Postura del guerrero

Colócate de pie con los pies separados (zancada amplia) y los pies en paralelo mirando hacia adelante. Empezando por el pie derecho, rotaremos el pie hacia afuera para que los dedos de nuestro pie queden apuntando hacia afuera (en este caso, al lado derecho). Acompañaremos la rotación rotando el cuerpo hacia el mismo lado (manteniendo el pie izquierdo como estaba al principio). Inspirar profundamente y, con la espiración, doblaremos la rodilla derecha hasta forma un Angulo recto (90º). Levantar los brazos formando una línea recta a la altura de los hombros y mantén la mirada apuntando hacia el frente (como los dedos del pie derecho).

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